Pasa todos los días, una noticia, un suceso, no hace aflorar nuestros sentimientos, nuestros instintos. En la era de la información nuestros comentarios pueden seguir siendo tan intrascendentes como siempre, o pueden tener eco en cientos de personas con las que mantenemos algún contacto digital. Ayer un grupo de personas agredió una estación del Transmilenio en Bogotá, destruyó algunos ventanales y puertas, pero lo peor es que atacó también un bus que llevaba pasajeros a bordo.






